Este es un poema inspirado en el poema No entres dócilmente en esa buena noche, de Dylan Thomas, ocupando la frase más representativa del mismo —que está en el título—, y algunas otras pocas oraciones más; sin tratar de transgredir ni de igualar y menos de superar la belleza de su creación

Niña

«no entr(é)s dócilmente

en esa buena noche»

Los años pasarán

volando

y tu risa en el viento

será olvidada por los astros

y por las hojas

de aquel árbol floreado

que tanto admirabas 

en tus mocedades

allá entrado septiembre

Niño

acordate

«no entr(é)s dócilmente

en esa buena noche»

Cuando menos te lo esperés

vas a estar trabajando

en una cueva carcelera

por largos años

sintiendo que sufrís 

tortura perpetua 

sin una escapatoria

perdiendo la esperanza

de poder salir

Niña

«no entr(é)s dócilmente

en esa buena noche»

que pasados los años infinitos

que te tocó vivir trabajando

vas a salir corriendo y sonriendo

a abrazar nuevos yugos 

pensando que has vuelto 

a aquél septiembre de mocedades

a abrazar aquél árbol con flores

y pronto vas a darte cuenta 

que las cadenas otra vez te esperan

¡Corré

corré si podés

no te detengás

no te detengás

te lo ruego

por favor

no te detengás

que no te atrape esa hiena

que no te atrape esa hiena!

Aunque en esta tierra

es difícil ir contra la marea 

Niño

no te confundás

estos no serán años libres

te van a hacer creer que elegiste

el lugar por donde querías caminar

No te engañés

por la bruma

de «esa buena noche»

echá cual desecho tu docilidad

y date cuenta

que has vuelto a los años infinitos

de los que saliste huyendo

en busca de libertad 

Niña

los años volverán a no empezar 

y a tampoco terminar

Estarás enmedio y decidirás

si entrarás —de nuevo— «dócilmente

(a) esa buena noche»

Y pasarán y pasarán

las torturas más amargas

queriendo hacerte explotar

las arterias del corazón

y la razón

sucumbirá ante el dolor 

de las cadenas

y las venas serán rotas 

«en esa buena noche»

Niño

un día te vas a librar

y pensarás “amada libertad”

pero pensalo bien

dos

tres

hasta cuatro

veces 

no vaya a ser

que nuevamente

abracés y entrés

«dócilmente

en esa buena noche»

Niña

volverán a contarse los años

y verás la vida pasar 

frente a tus ojos 

tratando de dilucidar 

si en cualquiera de esos derroteros

por los que te llevará el destino

encontrás el fin aunque sea al final 

del camino 

Niño

te aviso que vas a fallar

no vas a encontrarle lugar

ni forma ni espacio

a esa pseudodiáfana

«buena noche»

que siempre te engañará

y a la que entrarás siempre «dócilmente»

Niña

nuevamente

sos presa de las cadenas

en las que que vos misma elegiste

estar

Vos misma elegiste entrar

«dócilmente en esa buena noche» 

matando al descanso eterno 

que quedó solo en un vago

y triste recuerdo

de tus mocedades 

allá por septiembre

en aquél árbol floreado 

que tanto amaste

Niño

vas a llorar

porque estas son las peores torturas 

a las que te vas a someter 

porque van a hacerte sentir impotente 

y vas a querer abandonar 

los lugares por los que decidiste transitar

y solo si tu corazón es fuerte 

vas a aguantar 

Y aunque hayás entrado «dócilmente

en esa buena noche»

engañado y bajo tu voluntad 

seguro que vas a lograr encontrar 

entre las brumas

detrás de las cadenas

de la puerta podrida

herrumbrosa y fétida

metida en cuartucho

hediondo y descompuesto

allá por junio

en el salón maldito

que alberga los sueños

y las promesas rotas

de todas las ánimas

tu lacerada libertad

medio muerta

pero aún viva 

porque nunca perdió la esperanza

de que la encontraras

a pesar de haber entrado

«dócilmente

en esa buena noche»

Niña

al final habrás salido

y habrás (¿) dejado

a «esa buena noche» (?)

y te vas a enfrentar 

a otra realidad

a otra clase de torturas  

distintas

quizás más soportables

y más gustosas

Pero aún así serás nuevamente 

esclava del destino que elijás

Niño

viví

viví cuanto podás

sin perder de vista

el objetivo del fin

que los demonios 

de «esa buena noche»

te van a perseguir 

hasta el final

hasta roerte los huesos 

y hacer sopa con tus ojos

y con tus vísceras

y esculturas

de tus óseas estructuras

burlándose de tu pobre figura

de persona

entre sus orgías

de necrófagos 

y cropófagos malditos

en el noveno círculo

del Infierno 

Niña

«no entr(é)s dócilmente 

en esa buena noche» 

que al final del día 

de todos los días 

en esta infinita cautividad

sos vos 

la que debe ganar

y hacer a las postrimerías

de tus últimos días

y a las horas

de tu última noche 

«arder

y delirar»

Flavio Menjívar: escritor, desde 2018, de ensayos y “microensayos”, por lo general con fundamentos referenciales; así como de cuentos, microrrelatos, poemas y breves piezas teatrales. Uno de sus primeros ensayos, llamado Acciones gubernamentales, fue seleccionado en el Concurso Internacional de Arte Reflexivo, organizado en 2017.  También se seleccionó y publicó, en una antología impresa, en 2019, uno de sus microrrelatos, llamado Sobre un dialéctico adialéctico, gracias al II Concurso de Microrrelatos “Academia para escritores”, organizado por Academia para Escritores. Ha colaborado dos veces en esta revista con dos piezas de teatro mínimo: Matemos a animal, de todos modos nadie nos está viendo y Ser, tener o parecer…. Actualmente escribe como columnista permanente en la revista VoxBox.

Ilustración: Tyler Spangler

Anuncios

Escrito por Colaboradores Mandrágora

¿Quieres publicar en Mandrágora?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s