I: acto y escena únicos

La primera fase de la dominación de la economía sobre la vida social había implicado en la definición de toda realización humana una evidente degradación del ser en el tener. La fase presente de la ocupación total de la vida social por los resultados acumulados de la economía conduce a un deslizamiento generalizado del tener al parecer”.

Guy Debord (La Sociedad del Espectáculo), 1967

En algún lugar del mundo donde el lector desee imaginar; en el todo o en la nada.

(Dos ¿seres, humanos, personas o entes? practican conversaciones, externalizan su ¿yo?)

¿S., H., P., o E.? 1: Ser… Yo soy, solo soy.

¿S., H., P., o E.? 2: Yo tengo, soy y tengo.

¿S., H., P., o E.? 1: Entonces parecés. No sos ni tenés.

¿S., H., P., o E.? 2: ¿Cómo? Claro que soy. Soy porque tengo algo. ¿Quién puede ser sino a través del tener?

¿S., H., P., o E.? 1: Eso es falsedad. ¿Quién puede ser si ese ser se define sólo en términos de tener? En este mundo eso no existe. Tu reducción es a parecer. Sólo parecés, porque lo que se percibe que sos, en los términos en los que se entiende ser, están degradados a la peor de las malicias. La acumulación, más supuesta que fáctica, se traduce en estos tiempos, de forma perversa, en “ser”.

¿S., H., P., o E.? 2: Bueno, entonces definime qué es ser.

¿S., H., P., o E.? 1: Depende.

¿S., H., P., o E.? 2; ¿De?

¿S., H., P., o E.? 1: De los términos.

¿S., H., P., o E.? 2: ¿Y cuáles son esos términos?

¿S., H., P., o E.? 1: Ah, es que se trata de la definición ontológica del ser y los términos en que se es. Para vos, ser es tener. Para mí, tener es parecer. Desde tu punto de vista o, más bien, desde tu realidad, tiene sentido lo que decís. Desde la mía, no.

¿S., H., P., o E.? 2: Entonces, explicame cuál es tu visión del ser.

¿S., H., P., o E.? 1: Es larga. Pero podría intentar explicarlo: en primer lugar, te dejaré claro desde ya lo que pienso: esta sociedad no se basa en el ser según mi concepción; se basa en el ser según la tuya, que es falsedad. El ser en la sociedad no es ser per se, es tener ser. La degradación del ser está tan malograda que ni siquiera se basa en el deber ser, sino en el tener ser.

¿S., H., P., o E.? 2: Decime más, ¿qué es exactamente el tener ser?

¿S., H., P., o E.? 1: Antes de definir eso, hay que explicar el ser. El ser es el yo. El yo eres tú. La definición del yo es cuasiinefable, pero se puede intentar definir. El yo es todo aquello que te hace persona, que, cabe aclarar, es distinta de las demás; y no solo ente; ser y no solo humano. Ente y humano son análogos en definiciones ontológicas distintas; persona y ser son igualmente análogos, en definiciones ontológicas también distintas.

¿S., H., P., o E.? 2: ¿Cuál es la diferencia entre ambas?

¿S., H., P., o E.? 1: La socialización.

¿S., H., P., o E.? 2: ¿Y qué es la socialización?

¿S., H., P., o E.? 1: Como diría un diccionario, “acción y efecto de…”. Pero es más complejo. La socialización es un proceso permanente que comienza desde la formación del sistema nervioso, donde ya es lo suficientemente complejo como para ir creando esquemas mentales de todos los estímulos exteriores que impactan los sentidos. De cierta forma, parafraseando y extrapolando la famosa frase de Ortega y Gasset sobre el yo y las circunstancias, nosotros, desde el inicio, solo somos nosotros en cuanto tábula rasa y nuestros instintos. Hay que reconocer que el humano viene con comportamientos predeterminados que se van a expresar para la supervivencia. Lo demás, es llenable. Allí empieza la socialización. En fin, la socialización es un proceso comunicacional sistémico y sempiterno, en el que la interrelación, que empieza desde la panza y termina en la muerte, configura lo que es ser persona. La socialización se define en los términos de relaciones sociales. La socialización es y se da en la medida en que el individuo que solo es humano en cuanto especie y animal, se convierte en persona gracias a las interrelaciones con individuos ya socializados.

¿S., H., P., o E.? 2: ¿Qué es estar socializado?

¿S., H., P., o E.? 1: Estar socializado es haber vivido una vida en sociedad, lo cual implica haber vivido en interrelaciones con otros humanos pertenecientes a una sociedad. Obviamente, para llegar a eso, es necesario que en dicha sociedad, para construirse en tanto tal, haya habido procesos de socializados y socializantes.

¿S., H., P., o E.? 2: ¿Cuál es la diferencia entre ser socializado y socializante?

¿S., H., P., o E.? 1: La misma que hay entre objeto y sujeto. Ser socializado implica ser objeto de una socialización, es decir, estar en una interacción llenante; o sea, que la socialización te está configurando. Ser socializante es ser sujeto, es decir, estar llenando o configurando a alguien o, más bien, a algunos, teniendo en cuenta que la comunicación como acto socializante se da sencillamente con impactar comunicacionalmente en cualquier persona. Por lo tanto, el proceso es sistémico porque todo comunica.

¿S., H., P., o E.? 2: ¿O sea que somos primero socializados y luego socializantes?

¿S., H., P., o E.? 1: No. Es, relativo… Siempre es necesario ubicar todo en términos históricos. Lo que dije está ubicado en términos históricos en cuanto que se habla de un feto y posteriormente de un recién nacido y de unos humanos, o padres, convertidos en personas a través de la socialización, que socializan a su hijo; se habla, pues, de edades ubicadas en un tiempo y espacio físico. Sin embargo, en la vida real tan compleja, somos sempiternamente socializados y socializantes. Todos estamos siendo socializados por todos ya que todos somos objetos de socialización, por lo que todos estamos siendo siempre objetos de interrrelaicones llenantes con los otros, y en efecto, somos llenados. Además, todos somos socializantes, ya que siempre estamos en interrelaciones que llenan a los otros y, en esa medida, somos sujetos de la socialización porque nuestro papel es activo en la misma. Estamos, pues, llenando a los otros. Todo esto sucede gracias a lo que dije anteriormente: la comunicación, que es sempiterna y sistémica, da paso a la socialización entre individuos con papeles, a la misma vez, de socializantes y socializados. Se puede decir que la visión es dialéctica porque en sociedad no se puede ser socializado sin ser socializante y viceversa. Ambos procesos se necesitan para existir y la eliminación de uno supondría la eliminación de ambos. Incluso el recién nacido y el feto son socializantes, aunque al principio haya dado a entender que no por ponerlo en términos pragmáticos, porque aún en ese estado hay actos comunicacionales que surgen de su parte y, en esa medida, surgen también interrelaciones que dan paso a la socialización sistémica con otros humanos en construcción de ser personas o con personas como tal.

¿S., H., P., o E.? 2: Creo que entiendo… Entonces, volvamos al principio: ¿cuál es la diferencia entre ser humano y persona?

¿S., H., P., o E.? 1: Como dije, el ser en tanto tal depende de la visión ontológica que se le atribuya. Para la Biología, ser es humano en cuanto especie. Para nosotros, **********, ser es persona en cuanto individuo socializado. Un humano es una especie que no necesita de una sociedad para ser humano. Lo humano es una categoría biológica que remite y se clasifica por las características físicas relativas a la configuración biológica. Un humano es humano en la medida en que cumple con las características físicas atribuibles a los humanos. Pero, ser persona, es distinto. Ser persona significa tener una configuración social; es decir, haber nacido en una sociedad y haber sido objeto y sujeto de socialización. Ser persona es poseer las características psicológicas que corresponden a una sociedad que configura dichas características. Por lo tanto, sos persona en la medida en que sos un ser socializado y socializante; con un yo construido socialmente. Pero sos humano solo por haber nacido con características que hagan cumplir esa categoría de la Biología.

¿S., H., P., o E.? 2: Una vez mencionado esto, volvamos al quid que fue mi duda principal: si ya me has definido el ser en cuanto persona, ¿qué es entonces el tener ser?

¿S., H., P., o E.? 1: Es el ser traducido en el tener. En nuestra sociedad, el ser, como dije, es el yo. La evaluación del yo o del ser en sociedad se determina a partir de qué lo configura y de qué entiende una sociedad que lo configura. No es lo mismo lo que piensa que configura el yo una sociedad medieval de Europa que una latina actual. Claro, el ser se entiende a partir de una construcción psicológica del yo, pero se expresa lingüísticamente a través de apropiaciones, lo cual remite al tener. Por ejemplo, al preguntar alguien quién se es, se suele responder diciendo le nombre. Uno se apropia del nombre. Pero hay más, al preguntarle a alguien por las características de una persona, se piensa en su nombre y en sus condiciones materiales de existencia. Si el nombre se desconoce, se remite automáticamente a las segundas. ¿Quién es ese tipo que no conozco? Ah, es un hombre muy rico, o muy pobre, o un intelectual, o un hombre muy distinguido etc. Todo eso se remite a lo que las personas perciben que los otros poseen, es decir, a la tenencia de cosas, generalmente materiales, que comunican el estado de lo que la persona “es”. Siempre se tratará de hallar una explicación del ser a través de la existencia material en términos de posesión: eso es el tener ser. Según la concepción de la ideología dominante y dominada por el mercado, el ser de una persona se puede conocer a través de lo que tiene en físico y no en psicológico. Finalmente, pues, el tener ser es basarse en conocer a alguien (es decir, “saber quién es alguien”) a través de sus posesiones materiales. Es como si las posesiones materiales fueran parte inherente del ser. Bien podría decirse que lo que uno tiene es una proyección de lo que uno es. Pero uno no es lo que tiene porque lo que se tiene es sólo lo que está disponible en el mundo y lo que está alcanzable para el individuo. Si eso fuera cierto, entonces es incompatible pensar que un oriundo de Centroamérica del año 1,000 d. C. es su arco y su ropaje y que actualmente un oriundo centroamericano es su carro y su traje. La gente, en esos términos, sería lo que las condiciones materiales tienen disponibles y lo que es capaz de conseguir de entre todas esas. Por eso, uno no es lo que tiene, uno es la sociedad en la que vive, uno es interrelaciones, comunicación, socialización. En esa medida uno es y pasa a ser persona.

¿S., H., P., o E.? 2: Entonces, ¿cómo explicás la cuestión de tener en parecer?

¿S., H., P., o E.? 1: Tomando en cuenta la premisa apócrifa de que el ser es tener, en estos tiempos actuales, realmente pocos tienen lo que aparentan tener, y pocos aparentan tener lo que verdaderamente tienen. Esto podría definirse como parecer ser. Digamos, yo soy en la medida en que parezco tener más de lo que tengo, o lo que no tengo, porque en la sociedad “el ser es tener”. Ciertamente hay gente que sí aparenta tener lo que tiene; pero la mayoría viven de un espectáculo. La gente y las posesiones materiales de la gente muchas veces aparentan lo que no son. El parecer ser es aparentar ser algo que no se es a través del tener. Esta forma de ser parece basarse en la calidad de lo que se posee y el valor social que dicha calidad otorga a la persona; y la calidad se traduce en el valor monetario de la mercancía. La gente vale socialmente por la mercancía que posee pero no en sí misma, sino en cuanto a su valor. Lo más caro le da más valor social a la mercancía, y cuanto más valor social tenga la mercancía por su valor monetario, tanto más valorada será la persona, entendida ontológicamente como ser valioso en cuanto a sus posesiones. Pero muchas veces la mercancía no valdrá lo que aparenta valer, pero por aparentar valer más de lo que vale, el ser basado en el parecer tendrá igual o tanto más valor que el ser basado en el parecer que sí es fidedigno, es decir, que sí vale lo que aparenta y sí aparenta lo que vale. ¿Entendés?

¿S., H., P., o E.? 2: Sí… Verdaderamente, estaba equivocado… Siempre mis definiciones de lo que soy las había hecho basadas en las ideas dominantes del mercado. Creía que era por lo que tenía, ya que creía que lo que tenía definía quién era. Encima, sabés que no tengo dinero y que aprovecho ofertas de mercancías caras que las ponen baratas; y desde el momento en que la compro a menor valor, esa mercancía se convierte en parecer ser cara, pero, por haberla comprado barata, no es en verdad cara; solo lo parece. Además, compro muchos productos que solo parecen tener un gran valor monetario pero que, sin embargo, son bastante baratos. Las apariencias engañan y muchas veces la sola apariencia sin la información de trasfondo comunica “realidades” apócrifas. La mayor parte de cosas que tengo parecen caras pero no lo son, ya sea por ofertas o por el mero parecer; y me sentía bien pensando que todo eso me daba valor en la sociedad y reconocimiento, y sentía que eso definía quién era. Pero al final, la traducción, desde esa visión de quién era, se basa en degradar mi verdadero ser a lo que tenía, y lo que tenía en cuanto a su valoración social no era más que una apariencia de la realidad. Al final, yo no valía, para mí y seguramente para los otros, por quién yo era realmente en cuanto persona, sino en cuanto a lo que tenía; basado ese tener en la apariencia de su valor monetario, que me otorgaba “valor social”. Básicamente, bajo esas definiciones yo no era nada, porque las posesiones mundanas no construyen a la persona; más bien, las personas las construyen históricamente lo que después los humanos poseen y, en ese sentido, las posesiones no son más que una expresión histórica de procesos, pero de ese tema podemos hablar en otra ocasión…

II: para profundizar en las temáticas aquí tratadas

Ser en tener y tener en parecer, así como la calificación de “espectacular” y otros: La Sociedad del Espectáculo de Guy Debord.

Socialización, externalización y ser persona: La construcción social de la realidad de Berger y Luckmann.

Esquemas mentales, tábula rasaIntroducción a la Psicología de Maisto y Morris.

Prácticas conversacionales: Realidades conversacionales de Shotter.

Ser la sociedad en que se vive: Psicología Social, I de Moscovici.

Comunicación: La nueva comunicación de Yves Winkin.

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Escrito por Mandrágora

Mandrágora fue fundada en 2014 por Fernando Vérkell. Una de las primeras revistas en línea con sede en Guatemala dedicada a la divulgación de la literatura contemporánea en Hispanoamérica. Envíe propuestas a gt.revistamandragora@gmail.com

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