Leer es un acto solitario e introspectivo, pero no es más sublime que devorar una serie, escuchar un disco o hacer el amor. Son goces distintos; placeres para diferentes paladares.

Temo que la subcultura de los lectores ha pecado de arrogante: denuesta y denigra a quienes leen libros «light». Pero la literatura en sí, opino, dista de ser ligera o pesada. La trama, el lenguaje, el estilo, el tema, el autor… ellos pueden ser pesados o ligeros. Y es el lector particular, que sostiene el libro, la tablet o el Kindle, quien decide. Y nadie más.

Me han dicho que lo «light» es todo aquello fácil, que no deja huella, que no motiva a pensar; pero los procesos mentales son, reitero, distintos. Dudo que alguien, y si lo dice, seguramente miente, haya leído Kaddish por el hijo no nacido cuando tenía diez años. Diablos, a los 30, aún no sé bien de qué va la novela del buen Kertész.

Siempre empezamos con lo que podemos entender según nuestro contexto de vida o con lo que nuestra posición social nos permite. Muchos no leen porque no pueden comprar libros.

Conozco lectores maratónicos, que leen obras como Un buen partido, de Vikram Seth (más de mil páginas) o Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño, y los que leen clásicos. Y conozco lectores de sprint, que se complacen con Juego de azar, del polaco Sławomir Mrożek o La habitación, del noruego Jonnas Karlsson. Pero ellos mismos empezaron con lo light. Creo que casi todos. Dichoso aquel que nunca leyó un libro, anestesiado o embelesado por su cubierta. Quizá leyeron ciegamente a Paulo Coehlo, a Ken Follet, a León Uris, o a Dan Brown, etcétera. (¿Se atrevería alguien a mencionar las novelas de Wells o de Verne?) Ojalá lo recuerden cuando vean de reojo tu lectura y sonrían.

Un día de estos, entonces, si tienes suerte, tu apetito lector te dirá que debes buscar otra clase de libros, esos que despierten tu vena creativa de otra manera o tu imaginación. Esto es como un vicio: querrás subir la dosis. No siempre un libro de 800 páginas será lo que necesitas. Un poemario es suficiente. Y cuando leas lo que se supone que debemos leer, no olvides dónde empezaste. Está bien tenerle cariño a esos autores de éxito y de fórmulas. No todos pueden ser Borges.

He dicho que no hay malos lectores. Lo sostengo. ¿Lees a Paulo Coehlo? Está todo bien.¿Te gusta Elvira Sastre? Genial. ¿Lees a los autores de Wattpad? Súper. Seguramente un gran novelista está oculto/a entre miles de libros.

Te pido un favor: no dejes de leer. Sigue leyendo, por favor.

Anuncios

Escrito por Mandrágora

Mandrágora fue fundada en 2014 por Fernando Vérkell. Una de las primeras revistas en línea con sede en Guatemala dedicada a la divulgación de la literatura contemporánea en Hispanoamérica. Envíe propuestas a gt.revistamandragora@gmail.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s