*Por Eynard Menéndez, poeta y director de Proyecto Editorial Los zopilotes

El dolor ha sido grande porque persiste, la huella de la cicatriz no puede sanar de la noche a la mañana, ya vamos casi por el mes y medio desde la tragedia de Anfield para unos, y la remontada extática para otros… Sabemos que siempre habrá otra oportunidad porque así son estas cosas: siempre hay otra oportunidad, el futbol siempre te da la chance de redimirte. Pero fallamos, todos fallamos de alguna manera, todos nos sentimos culpables de una forma u otra a pesar de no haber sido parte de la cuadrilla elegida para ir al campo de batalla, a pesar de ser el jugador número doce. Tener todo por delante y quedarte sin nada de la forma más inverosímil. En ese aciago juego de vuelta, parecía un David contra Goliat, parecía que solamente había que decirles a los muchachos salgan y aguanten noventa minutos sin que les anoten, no es tan difícil o al menos no parecía tan difícil, o al menos no se veía difícil, incluso imposible pero pues…, qué podemos decir: los fantasmas existen y son poderosos, los fantasmas existen y son truculentos, los fantasmas existen y sus sombras son malévolas… Es complicado deshacerse del aura maligna cuando estos aparecieron una temporada atrás en el Coliseo de Roma, maldita sea…

            Hay quienes exigen que las cabezas deben empezar a rodar: Alba, Piqué, Lenglet, Ter Stegen, Messi, Valverde… sobre todo los últimos dos. La directiva del Barsa y Pep Guardiola defienden a Valverde a pesar de haber terminado con un estilo eterno que procuró la cúspide de la genialidad de la estética y la gloria que este deporte puede regalarle al mundo. Ahora, en relación con Messi, sin sorpresa alguna nos dividimos entre los Messi-haters y los Messi-lovers…, están los que alegan que no aparece cuando debe aparecer (recordemos el tercer gol de antología -el mejor de toda la Champions 2019- de la ida en el Camp Nou) y están los otros que dicen que el resto de la plantilla no estuvo a su velocidad, talento, pensamiento, nivel sobre todas las cosas -Coutinho, Dembelé, Alba en este juego específicamente, Suárez que a veces sí y otras no-.

            Pero el dolor y la vergüenza continúan… y luego la final de la Copa del Rey, pero qué se podía esperar de unos guerreros que fueron derrotados en una pesadilla de ultratumba inadmisible e inefable sobre todas las cosas; cuando se soñaba, nuevamente, la gloria eterna, la perfección, el encanto, el deleite, es decir el triplete por tercera vez en la historia del club, y nos quedamos con La Liga que se tenía ganada con no sé cuántas fechas anticipadas…

Pero he ahí el meollo de un asunto interesante, ¿por qué decimos nos quedamos solamente con La Liga, así como un reproche?, ¿acaso la subestimamos? Míster Chip hizo la mención, el 24 de mayo, que en la previa a la final de la Copa del Rey contra el Valencia, Messi y Piqué “han estado un 95% del tiempo hablando de Anfield”. Y termina: “No sé cómo hemos llegado a este escenario tan penoso en el que parece solo importa la Copa de Europa”. Los culpables de “este escenario tan penoso” son los medios de comunicación: la prensa, la tele, Internet y por lo tanto redes sociales, etc. Subestimamos e incluso, algunas veces despreciamos, la constancia de lo que significa ganar el campeonato regular de una temporada completa, la constancia de mantener la buena racha prácticamente por un año entero cada fin de semana. Incluso el Zidane de las tres Champions consecutivas dijo “La Liga es lo más difícil”. En fin que siempre los medios de comunicación nos hacen comernos el embuste.

Pero la ignominia, eso no se olvida, eso quedará en la historia, eso no lo restregarán en la cara por mucho tiempo y con toda la razón del mundo, ¿cómo pudimos haber caído nuevamente?, ¿cómo no pudimos haber resistido ante un equipo histórico en remontadas, es decir, ya estábamos advertidos, el mundo entero estaba advertido? El 25 de mayo del 2005, “El Milagro de Estambul” con el Estadio Olímpico Atatürk de Turquía de testigo: la remontada de un 3-0, con Steven Gerrard y Jerzy Dudek a la cabeza del Liverpool, en contra del Milan de Maldini, Dida, Cafú, Alessandro Nesta, Pirlo, Gattuso, Seedorf, Kaká, Schevchenko, Hernán Crespo y Ancellotti de técnico.

Los milagros existen y los milagros se repiten, nuevamente confirmamos que los de Anfield never walk alone: you never walk alone…

¿Y nosotros?, ¿y el Barsa?, pues a esperar otra oportunidad porque, al igual que Argentina, estamos desperdiciando al dios del futbol y después de su retiro lo más seguro es que volveremos a las cavernas de la indiferencia y la derrota.

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Escrito por Editores Mandrágora

Mandrágora fue fundada en 2014. Es una de las primeras revistas en línea, con sede en Guatemala, dedicada a la divulgación de la literatura contemporánea en Hispanoamérica. Publicamos narrativa, poesía, reseñas, opinión y crítica de arte.

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