¿Desde cuál de todas las esquinas de la página iniciar con la escritura? ¿En cuál de todos los rincones de uno mismo arar para que broten las palabras?

En este espacio la Literatura nos convoca y nos reúne.  La Literatura, la Tierra Prometida, según Calvino, donde el lenguaje llega a ser lo que realmente debería ser. Es decir, donde el lenguaje experimenta posibilidades de innovación y enriquecimiento continuo. Hablar y ser hombre, pues, viene a ser lo mismo. La palabra nace con el hombre.  Y hay algo más: la palabra poética va más lejos de lo que significa el lenguaje, va más allá de los hombres.

Hoy pienso en poetas que conozco y deseo dar a conocer. Desde hace algún tiempo arrastro mi destino trashumante por México -a la manera de Luis Cardoza y Aragón, “medicando una muerte de rocío”- en pasos del eterno retorno hacia Guatemala pasando por Mandrágora. En esta ocasión he decidido traer a colación a dos poetas caminantes de una ciudad submarina, con el necio afán de procurar, desde este lado de la sombra del mundo, un corredor cultural donde prime el tráfago de literatura, especialmente de poesía.

El 28 de agosto del año 2018 tuve la oportunidad de conversar -en el foro de la Librería Jorge Cuesta – con dos poetas que el viento trajo de las Islas.  En ocasión del Festival World Poetry Movement WPM, se alzaron las voces “al final del verano: dos poetas canarios en México” para decir de la poesía, las sombras y luces de su oficior. La velada fue “trazar un surco”, desfilaron en la mesa tranvías lejanos. De la tradición cultural marcada por la influencia del Atlántico, África y Europa y de la contraposición de la Isla como una nebulosa aparte.  Sobre tragedias invisibles, acerca del camino que traza la palabra encendida donde todos nos encontramos.

Presento hoy a los lectores el trabajo poético de Iván Méndez González y Samir Delgado hijos de un mundo aparte, caminantes, que dejan entrever en sus versos, uno, un sendero hacia la luz y el ensanchamiento de la mirada a la partícula elemental de las cosas; y, el otro, sopla entre sus líneas la brisa del mar. Es adentrarnos en la memoria de otras latitudes pobladas de fantasmas, dolores nombrados, predestinación y el asombro de las cosas cotidianas transfiguradas por los rayos del sol, del transcurrir de la vida en el mar y lejos de él.

Asistimos al encuentro no de nacionalidades sino a un espacio de suma sensibilidad  a partir de pararse en un modo diferente ante la realidad.

Ejercer el oficio de la poesía, durante estos días, es situarse en una luz alternativa,  respirar al margen. Levantar los ojos, besar la luna, dibujar la voz en el patio de atrás, nombrar desde la trastierra.

***

Iván Méndez González (Islas Canarias, España). Poeta, ensayista e investigador especializado en neurofenomenología aplicada al estudio de la creación, recepción y enseñanza de la literatura. Miembro del Instituto de Neuroartes, fundado y dirigido por Luc Delannoy, y Coordinador de las actividades del Instituto de Neuroartes en México. Colaborador de la revista web Vallejo & Co. Coordinador del ciclo “Lectura en voz de sus autores” (con sede en la librería Herder México, 2018). Ha participado como poeta invitado en el Segundo Festival Internacional de Poesía “José María Heredia” (Estado de México, septiembre 2018). Ha impartido docencia en instituciones universitarias de Alemania, Perú, España y México. Coorganizador del ciclo de lecturas “Al final del verano, al final del invierno: dos poetas canarios en México”, que ha formado parte del World Poetry Movement, WPM.

[surca]

toda la vida fue trazar el surco,

donde las sombras labran la tersura

la quietud que arremete

la memoria con pulso fijo.

(vibrátil la llanura pues queda detenido el aire,

canículas de miedo,

aquí sólo percute el aliento feroz de la materia

punza la boca —anega, hiende y se pudre—,

filtra una angustia nueva

irisando las cicatrices).

el dulce insomnio llueve pájaros desde los objetos

para vengarse del ojo que los vio nacer.

tatuaje de tu sombra en el sendero, lastre de cobre en el laberinto:

nada penetra en ti y sale indemne.

[rumor de volumen]

alguien imaginó los límites

las sombras que perecen allí donde el órgano no llega,

romper las hiladuras del lenguaje:

“…unas rayas a través de las cuales poder ver sin ver nada”

las palabras blanquean el instante,

completan la forma del ojo, perfilan la materia.

alguien hace sonar su cuerno en la aurora,

y recuerda que no fuimos creados para comprender,

se escuchan a lo lejos a esas bestias

que no se ocultan en el mito,

se precipitan casi

a un nuevo nacimiento.

todo mirar comienza cuando enmudecen las imágenes,

cada palabra (un borde, un beso, una bestia rota

y enmudecida) anida un gesto, una rama que se parte,

esperan una llama, pequeña como un niño que resiste:

—es instinto animal, la boca entumecida, sólo un ojo en la raya—

puedo ver el rumor de tu volumen.

[muñón]

las piernas textifican el vacío

(rascar)

su lengua resonaba tenue | levedad en los ojos

su mano palpaba las arrugas en la sábana

amputadas del cuerpo

queda la pulsión detenida

del gesto roto ―la memoria del cuerpo nunca muere completa―

ni siquiera el dolor

[exactitud]

¿has escuchado ese silencio al romperse en pedazos un hueso bajo la carne en la pared? es el ruido vacío de algo que falta junto a la rabia, un golpe de voz inesperada.

yace el animal transformado en el juguete de las palabras, emerge como un hábitat el hombre. enmudece el latido

y ruge el bochorno violento de todas las ensoñaciones, que antaño te dejaron en pie.

¿lo recuerdas?

murió mientras buscaban el nombre exacto del temblor en sus pulmones hijos de la sombra, toda búsqueda de una nombradía hace que los que esperan se vuelvan obstinadamente payasos que aguardan ver figuras que aplaudan.

y el hallazgo si llega no significa nada,

el amor ya no tiene más espacio. en el proceso todas las cosas perdieron su sustancia, ya los cuerpos no se reflejan,

ningún nombre, sólo agujeros: el universo ya no sirve.

***

Samir Delgado (Islas Canarias, 1978). Poeta y crítico de arte. Dirige el proyecto Tren de los poetas y es Profesor en el Instituto Autónomo de Artes Modernas de Durango (México) Ha publicado libros de poesía y ensayo, miembro del proyecto “Leyendo el turismo, 3 poetas”. Asiste con regularidad a festivales internacionales de literatura en América Latina, Europa y Estados Unidos. Actualmente dirige el blog de autor Purpuraria.

TRANVÍAS DE LA ISLA

MIRO los tranvías de la isla con un aire de tristeza. A nadie volveré. En cada viaje sus historias ínfimas, la variedad de biografías que hacen del vagón una coctelera apoteósica de sentidos. De lejos se ven pasar. Ciudadela comunal, pueblo en sí, predestinación cotidiana del prójimo amado.

RAYOS DE SOL

RAYOS de sol. Al calor intenso de una taza de té verde. Hay música en lugares vecinos. Persianas fugitivas que sobresaltan el mediodía. La sobremesa estable de cada jornada. Pienso en Beirut a estas horas. Mi otro yo que nunca fue. Las otras vidas que podrían estar siendo en mundos paralelos y simultáneos. Soñarse así variable y múltiple, con distintos soles en la distancia.

EL RÍO DE LA MEMORIA

NADAR a contracorriente en el río de la memoria. Sus verdes acuíferos alrededor. El peso del agua en el cuerpo. Nadar a solas, en la penumbra calmosa del mediodía. Sentir abajo la profundidad inaudita, las galerías fluviales, los soportales de frío dulcísimo. Entonces el sol parece recién puesto. Los peces mordisquean los pies descalzos, el sueño se impone en la superficie. Nada más lejos que estas aguas interiores del poema

QUADERNO GRIS

LEO un pasaje al azar de Josep Plá. Me sorprende la agudeza de sus descripciones sobre la Calella en el año de 1919. Casi un centenario dentro de poco. Habla de su país. Cuenta que vuelven a estar en verano. Hace un viento gregal académico que ha pasado por Grecia. Y el otro viento es más africano, turbulento y de mucho ruido con pocas nueces. Dice Plá que no necesitan despedirse de estos vientos pues los lleva en la sangre con la tramontana. Así acaba el Quaderno gris catalán, con una despedida también, antes de partir de viaje pasado mañana, a Paris. Hoy es una tarde dominical. Sentado en un viejo murete, escucho los pájaros. Toda la luz enseda sus horas. En los caserones nada. Sus gentes habitan el desconcierto urbano. Parece el signo de una tragedia invisible y desconocida. Nadie sabe jamás el recuento horripilante de tantas casas abandonadas. Juntas y a la vez en esta hora

       Poemas inéditos de Samir Delgado (2019)

***

Imagen: Smoke Responsibly por Marco Puccini.

Visite la biografía de Juan Guillermo Lera.

Anuncios

Escrito por Editores Mandrágora

Mandrágora fue fundada en 2014. Es una de las primeras revistas en línea, con sede en Guatemala, dedicada a la divulgación de la literatura contemporánea en Hispanoamérica. Publicamos narrativa, poesía, reseñas, opinión y crítica de arte.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s