Vos y tus superpoderes de cronometrar mis caricias

yo y mis supertemores de no ser una loca veleta

La tarde que nos conocimos fuiste

imperfecto/exacto/fuiste ese lugar

al que (aun ciego)

regresaría.

****

Ni un momento
he dejado de verte
en mis cristales rotos.

Tampoco he dejado de olerte
en mi cuello adormecido,
ni un momento
he dejado de escucharte
en los pasillos de este cuarto
donde ya no adornás mi almohada

EMIGRAR

Desperté empapado de recuerdos, ahuyentado, con ganas de fugarme, largarme, marcharme, irme a un universo que tuviera por lo menos tu nombre.

****

Y te juro, te prometo que lo bonito del amor es lamer las cicatrices del otro.

****

EPÍLOGO

Hay días que nos hacen sabernos rotos, fluctuados, descompuestos como frutos podridos (28/09/2011).

Hay meses que llevan el número exacto de nuestras heridas (septiembre).

Hay años que no deberían tener perdón (2010).

Hay lustros que llevan contemplada la felicidad de toda una infancia (1993-1997).

Hay décadas de inhóspitas adolescencias archivadas en un clóset (2000-2010).

Hay siglos, concentrados en una humanidad que no tiene consuelo (XXI).

***

Foto: Eduardo Juárez

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Escrito por Mandrágora

Mandrágora fue fundada en 2014 por Fernando Vérkell. Una de las primeras revistas en línea con sede en Guatemala dedicada a la divulgación de la literatura contemporánea en Hispanoamérica. Envíe propuestas a gt.revistamandragora@gmail.com

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