Michel Petrucciani nació en Orange, Francia, en 1962 y falleció en Nueva York en 1999. Tenía 36 años y había ofrecido más de mil recitales.

Playground, publicado en 1991, ayudó a definir el sonido del jazz europeo en los noventa; el estilo percusivo, tan característico de Petrucciani, la mezcla de sintetizadores de Adam Holzman, el bajo de Anthony Jackson y la batería del legendario Omar Hakim, hacen del álbum una muestra magnífica del jazz sensorial.

Petrucciani fue todo menos una persona corriente. Sufrió de osteogénesis imperfecta, una rara condición que afectó su crecimiento, y durante toda su vida luchó contra el dolor físico. A pesar de ello, es recordado como uno de los pianistas más consumados de la historia. Se le nombra siempre junto a Duke Ellington y Bill Evans.

La condición física de Petrucciani es circunstancial para apreciar su música; parece frívolo, pero él mismo alimentó la leyenda: en una ocasión dijo que quería tener cinco mujeres a la vez y ganar un millón de dólares en una noche. Habló poco sobre su enfermedad; y muy pocos lo vieron quejarse. Practicaba doce horas diarias.

Basta escuchar los licks de Contradictions para apreciar el juego sensorial de Michel. Evans es un pianista cerebral: hay que acostumbrarse a sus fraseos, hay que leerlos. Con Petrucciani el público puede experimentar el jazz con el paladar. Incluso algunos se atreven a decir que su música es muy asequible; yo soy partidario del jazz abierto, del jazz que se deja querer. El jazz europeo es mucho más amable, invita a sus brazos, se hace compañero de viaje.

El virtuosismo de Petrucciani jamás se desborda. Like That, el último tema del disco, es una muestra de fraseo limpio y fluido; no hay licks no pensados en la carrera de Michel Petrucciani. Incluso en Piango, Pay the Man, una intrépida escalada de dos minutos y medio, no hay un solo fraseo de relleno, todo caza.

Michel Petrucciani está enterrado en París, sus restos reposan junto a la tumba de Chopin.

Yo viajo de madrugada, para combatir la nostalgia de calles húmedas siempre escucho Laws of Physics.

El jazz es una forma cerebral de sentir. En Petrucciani es una vía sensorial para llegar a la razón.

***

Fernando Vérkell.

 

 

 

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