¿Llegaré?

Y pienso acaso, ¿llegaré?, ¿llegaré a mi centro, a la convergencia? ¿O la tangente desviará la recta?
Confuso, todo siempre es confuso. La linealidad es una ilusión, en desorden vamos dibujando el camino y en ocasiones ni siquiera hay camino. Ella me llama, como alguna vez en el parque, sonríe, toma un café, charla con la cotidianidad de un trinar mañanero; dice adiós. 
(Soy una conjugación de palabras, de muchos yo, de diversos estados, de bipolaridades ¿Cómo estoy aquí? ¿Quién ve a través de la luz? Los espejos están rotos en la habitación vacía; multiplicados la realidad no la concibo. La puerta blanca, delineada, bordeada,  sombreada).

Ella dice adiós y vuelvo a casa, bajo las cortinas, subo los escalones. De nuevo estoy ahí, ¿llegué? ¿acaso llegué? —pregunta el subconsciente.  Con la misma absurda pregunta continuo. La circularidad es un vicio; siempre la pregunta, nunca la respuesta, la respuesta ambigua.

Ella se fue lo sé, pero quizá no se fue. Ella es la tangente, sí ¿Y la recta? No sé a dónde llegará. 
Anotaciones

Y nos encontramos de nuevo, en un encuentro tan desajenado, tan lejos de nosotros; vendiéndonos frases ensayadas, mirándonos desde un abismo sin puentes. ¿Qué es lo que queda después? 
Quiero reducirme a un mero pensar, a ser. Venís y atravesás todo. Volás el universo y sus magnitudes. 
¿Qué queda después de la improvisación y los vaivenes?  ¿De los parques y las librerías? 

No puedo decirte qué queda, además de los pronombres en singular y los verbos conjugados en pasado, quizá las historias no contadas y todo lo demás. 
Fue justo lo que debía y cómo debía.

*

Noción de la noche

Y ahí paso y me detengo frente al espejo, en un vaivén, a media luna, a medias luces… ¿Qué sigue después del té y la puerta blanca, del  Rondo allegro  y el amor de Horacio? 
La ventana está abierta pero por la cortina no corre aire. 

Ya sabés, por la noche piernas libres, manos frías, cabello suelto y despeinado.

¿Cuál es el paso del suelo  al cielo?

***

Katherine Mancilla (Ciudad de Guatemala, 1994). Conocida como Catalina Mao, ha cursado estudios de Administración. Ha dedicado gran parte de su vida a los quehaceres de la costura y al arte de leer y escribir, de manera autodidacta. Cuando le preguntan, dice: “escribir me salvó la vida”. 

***

Foto: The Photo Archive 

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