Mónica reparte dulces envenenados.

No toma notas, solo espera las señas necesarias: ojos claros, labios húmedos; manos extendidas.

Saca monedas de su cofre, lo de un día, otro día; se imagina un pastel, ¡un pastel de cumpleaños! Apaga las velas lentamente… Un año menos, una boca menos.

Sus muñecas la miran –pobres hijas de fábrica (nacidas y asesinadas, según el color de su minúscula voluntad.)

Se le pasó la mano. A Mónica ya no hay quien le aplauda, ¡grita y patalea! Nadie le saca ni el dedo. Sus muñecas la siguen mirando, son cada vez más grandes.

German Albornoz Pellecer (Castro Valley, California 1974) reside en Amatitlán desde 1980. Es licenciado en sociología por parte de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Poeta y naturópata, actualmente incursiona en el campo de la narrativa breve. Ha publicado los poemarios Ínfima fortuna (2006), Atardecer de la espiga (2009), Los idiomas de la arena (2010) y Noches enrarecidas (2012). Obra suya aparece en Poesía para todos (2011) y Destello de letras (2014).YORSEMAR la ciudad del oro verdadero se encuentra en proceso de edición.

Foto: Eduardo Juárez

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