La vida, amigos, es aburrida. No debemos decir esto.
Después de todo, el cielo centellea, el gran mar anhela
y nosotros mismos centelleamos y anhelamos
Y además mi madre solía decirme cuando chico
(repetidamente), “El solo hecho de confesar que te sientes aburrido
significa que no tienes


Recursos Interiores”. Concluyo ahora que no tengo
recursos interiores, porque me siento aburridísimo.
Las gentes me aburren,
La literatura me aburre, especialemente la buena,
Henry me aburre, con sus aprietos y quejas,
Tan malo como Aquiles,


Quien ama a la gente, y el arte valiente, el cual me aburre.
Y las colinas tranquilas, y la ginebra, y lucir horrible,
Y de alguna forma, un perro que se ha tomado a sí mismo
y a su colita, considerablemente lejos
Hacia montañas o cielo o mar, dejándome
solo: burlado.

*

[Traducción de Fernando Vérkell]

Foto: mndaily.com

John Berryman nació el 25 de octubre del año 1914 en McAlester, en el estado de Oklahoma y se suicidó el 7 de enero de 1972. Fue un poeta estadounidense.

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Escrito por Mandrágora

Fundada en 2014 por Fernando Vérkell. Una de las primeras revistas en línea con sede en Guatemala dedicada a la divulgación de la literatura contemporánea en Hispanoamérica. Envíe propuestas a gt.revistamandragora@gmail.com

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